TRABAJOS EN GRUPO. ¿INFIERNO O REFUGIO?

 



TRABAJOS EN GRUPO. ¿INFIERNO O REFUGIO?



Trabajar en grupo da miedo


Nunca he sido demasiado fan de hacer trabajos en grupo. De hecho durante años ha sido de las cosas que mas ansiedad me causaban dentro de ir al colegio o al instituto, y no precisamente porque no me guste trabajar, sino porque trabajar en grupo no siempre significa trabajar entre todo el grupo.


Desde siempre hemos escuchado a profesores hablar de cómo los trabajos en grupo son super positivos ya que fomentan que cooperemos, que trabajamos la empatía, que se da una aprendizaje compartido y todas esas cosas que realmente nunca me he creído. Pero ningún profesor habla de cuando el grupo no funciona, y de lo que ocurre cuando una experiencia negativa termina dejándote huella. 


De aquí es donde nace el motivo de que escriba esta entrada, de coger una experiencia de vida negativa que seguramente más de uno hemos vivido en algún momento y de otra completamente opuesta. Quiero analizar cómo ambas han hecho que me replantee que es lo que realmente falla en los trabajos en grupo y como en realidad podrían ser algo muy positivo para cualquier alumno.



Cuando el grupo no funciona, deja huella


De mi paso por primaria no tengo demasiados recuerdos relacionados con los trabajos en grupo. Sin embargo, de secundaria tengo un montón, y ninguno bueno. El que más se me quedó grabado fue un trabajo para dibujo técnico en el que teníamos que hacer una maqueta y todos los planos de un edificio. Un trabajo bastante largo que nos llevó un trimestre entero para terminarlo. Para este trabajo me junté con unas chicas que acabaron siendo la peor decisión que hice ese año. No trabajaban, no se implicaban, y aún así todo lo que yo hacía les parecía que estaba mal. A mi no me importaba hacer ese trabajo sola, pero hacerlo sola y encima con una presión y una critica constante hizo que yo pasase por una etapa de estrés muy fuerte, es de los momentos en los que mas ansiedad sostenida he tenido. No fue un mal día o una mala semana, era una angustia que se prolongó y se convirtió parte de mi día a día,  y aquí se me ocurre una pregunta:


¿Cómo una actividad pensada para cooperar puede convertirse en una fuente de malestar tan grande?


Por qué tantos trabajos no funcionan 


Desde un punto de vista educativo creo que esta experiencia no es casualidad o simplemente “mala suerte” sino que son consecuencias de una mala planificación didáctica.


A veces los docentes caen en algunos errores que son clave para este tipo de trabajos. No se puede dar por hecho que los alumnos saben trabajar en grupo. No se enseñan habilidades de cooperación comunicación y sobre todo resolución de conflictos. Se tiende a evaluar a todo el grupo por igual, sin tener en cuenta el esfuerzo real de cada alumno. Y, sobre todo en etapas tempranas, no se acompaña emocionalmente a los alumnos en procesos tan difíciles y tan largos.


Cuando esto pasa, el trabajo en grupo deja de convertirse en una herramienta positiva y pedagógica y empieza a convertirse en una carga emocional, sobre todo para aquellos alumnos más responsables y perfeccionistas.


Cuando el grupo se convierte en un refugio


Con estas experiencias que he tenido, entrar a esta universidad me daba muchísimo miedo. Venía de haber dejado la carrera de matemáticas y sabía que en esta carrera ya no era tanto trabajo solitario, sino que el trabajo en grupo era algo constante y vital, y pensaba que iba a vivir lo mismo que ya había vivido antes.


Sin embargo, me encontré con algo completamente distinto. Conocía a Eva, Noa, Rebeca y Alex, y sin exagerar han sido lo mejor que me ha pasado en la universidad. Son personas trabajadoras, comprometidas y con ganas de hacer las cosas bien de verdad. No hay mas que ver la de tiempo que le dedicamos a los trabajos que hacemos y a que las cosas, por mas tontas que sean, queden muy bien. Pero lo que considero mas valioso es que somos super diferentes en todo, y aún así siempre encontramos la forma de que cada trabajo tenga un poquito de todos en él. 


Desde una mirada didáctica esto es un claro ejemplo de trabajo colaborativo real. No se trata de repartir tareas sin más y luego juntarlas todas. Se trata de discutir, de negociar, de ceder, de aprender de los demás y de construir algo que ninguno habríamos podido hacer solos. 


Gracias a mi grupo este catarí ha sido mucho más sencillo. Me han salvado más de una vez y sobre todo han conseguido que trabajar en grupo no me genere ansiedad, sino tranquilidad.


¿Qué cambia cuando un grupo funciona?


Cuando el grupo funciona la carga emocional de esa responsabilidad se reparte y disminuye. El error deja de ser algo individual y se convierte en aprendizaje para todos los integrantes, y la diferencia de puntos de vista es enriquecedora, no algo que bloquea. El trabajo deja de ser una obligación y se convierte en un proceso de creación y de aprendizaje. 


Esto se conecta con uno de los pilares de la didáctica actualmente, el aprendizaje como construcción social. Podemos aprender mejor cuando lo hacemos sintiéndonos seguros, escuchados, valorados y respetados.


Conclusión


Hoy puedo decir que ya no me dan tanto miedo los trabajos en grupo y que de hecho llegan a gustarme. He aprendido que no son exclusivamente buenos o malos, sino que depende de cómo estén planteados y de con quien se viven. 


Como futura profesora me quedo con que los trabajos en grupo no deberían enseñar solo contenidos académicos, sino que deberían enseñar a convivir sin sufrir y a cooperar y construir sin cargar con todo.


Tambien quiero lanzar una pregunta para que nos hagamos como alumnos:

¿Qué puedo hacer yo para que el grupo funcione mejor?¿Cómo puedo ser la compañera de grupo que a mi me hubiese gustado tener?


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