Softbol: el arte de aprender a fallar (y volver a intentarlo)
Hace 8 años, unas chicas vinieron a mi colegio a hablarnos sobre un deporte minoritario que se practicaba en Rivas. Decidí darle una oportunidad, y desde ese entonces he aprendido cosas que ningún docente en un aula ha sabido enseñarme. El softbol me ha enseñado lo importante que es confiar, a que es normal dar tu 100% y aún así fallar, y que gente que inicialmente eran tus compañeras pueden terminar siendo tu familia. El softbol no es un simple deporte, sino que se trata de un entorno educativo reducido que te pone a prueba constantemente. Con esta entrada del blog, voy a intentar enfocar el softbol desde un puto de vista didáctico para intentar explicar como el softbol no solo trabaja el cuerpo sino que educa trabaja la mente y las emociones.
El enfoque didáctico del softbol
El softbol es un espacio donde considero que se trabajan 3 grandes áreas educativas: trabajo en equipo, manejo de la frustración y el concepto de líder y de confianza.
- Trabajo en equipo y el aprendizaje social
El softbol es, evidentemente, un deporte de equipo. Pero aunque suene obvio, no se puede ganar al softbol solo. Cada jugada que sucede en un partido dependen al 100% de la sincronía de todo el equipo, la confianza y la comunicación. En el softbol es muy importante confiar en tu equip, pasar mucho tiempo con tus compañeras, y ser capaces de entendernos con apenas una mirada. Se trata de un deporte muy lento pero a la vez muy rápido. Las jugadas son muy rápidas y un segundo de más para ser capaz de identificar una mirada o aquello que te está intentando transmitir tu compañera puede significar no ser capaz de completar la jugada con éxito. Es por esto que la comunicación, la confianza y el trabajo en equipo son tan importantes. La clave está en: ser capaz de entendernos sin mirarnos, y considero que hay algo muy bonito e íntimo en esto.
Desde la didáctica esto se puede traducir como aprendizaje cooperativo, una dinámica en la que cada miembro de un grupo tiene un papel, un rol, una responsabilidad, y el éxito del grupo depende de la colaboración de todos.
- Enfoque didáctico: se podrían diseñar actividades donde los niños tengan roles asignados, y que sean necesario que trabajen todos en equipo para conseguir un fin común. En el campo de softbol encontramos roles como: pitcher, catcher, outfields, bateadoras… y todas y cada una ellas son importantes y necesarias para conseguir ganar un partido
- Competencias que se trabajan: trabajo en equipo, responsabilidad compartida, toma de decisiones.
Personalmente, yo he vivido en mi equipo las consecuencias de no confiar y no trabajar como un equipo. Siempre he tenido mucha suerte con la gente que ha formado parte de mi equipo y siempre hemos confiado mucho en las demás, ya que hemos pasado de ser compañeras a ser amigas. Hace poco más de un año, tuvimos una crisis de confianza entre nosotras, llegando al punto que nos estaba afectando personalmente y se estaba viendo reflejado en el campo. Como vimos que ya estaba empezando a ser un problema, nos sentamos, pusimos todos los problemas encima de la mesa y, a base de una buena comunicación y de la confianza que tenemos en las otras, fuimos capaces de pasar ese mal momento y volver a rendir bien en el campo.
- Entrenamiento emocional: gestión de la frustración
Se dice que el softbol es “el deporte de la frustración”. Todo este deporte está completamente basado en el error. Hasta las bateadoras profesionales con mayor average en las estadísticas fallan la mitad de las veces. Y la mayor parte del tiempo gestionar este error es muy complicado. Nuestra entrenadora siempre nos dice que en el juego está el error, pero eso no hace que pese menos fallar.
- Enfoque didáctico: el fallo no se castiga, se analiza y se aprende de él. Es necesario aprender que ha salido mal, como se puede ajustar la técnica (en el softbol nos referimos a técnica de bateo o de fildeo), y sobre todo es importante aprender a mantener la calma cuando las cosas no salen bien.
- Valor pedagógico: enseñar que fallar no es algo malo es enseñar a ser persistente con las cosas que quieres. Es ser capaz de saber regular las emociones en momentos de frustración y de ansiedad y como esto es positivo en casi cualquier aspecto de tu vida.
Personalmente, yo siempre he tenido una tolerancia muy baja a la frustración, combinada con una autoexigencia demasiado grande. Este deporte me ha enseñado que si no aprendes y eres capaz de regular tus emociones en este tipo de momentos, no vas a ser capaz de salir del bucle y de poder tomar las riendas de la situación.
- Líderes somos todas.
A diferencia de otros deportes, en el softbol el rol de líder es bastante rotativo. Cada jugadora, como he dicho antes, es importante y esencial en el equipo y todas tenemos el rol de ser un pilar fuerte. En este deporte es esencial saber tirar del equipo cuando el equipo no puede. Se nota mucho cuando la “líder del equipo” no es capaz de sacar el equipo adelante, y es en ese momento cuando otra persona tiene que asumir ese rol. Es un deporte basado en la confianza, en la confianza de saber que cuando no puedes tus compañeras pueden por ti.
- Enfoque didáctico: el aula se puede plantear como un equipo, y asumir ciertos roles partiendo de esa base. El maestro puede asumir el papel de coach, que no da todas las respuestas sino que enseña a pensar, a leer el contexto y a saber tomar decisiones que nos beneficien a todos, como equipo. Los alumnos, siendo los “jugadores del equipo” dentro de esos roles, pueden asumir también roles más pequeños para adoptar esas responsabilidades.
Después de jugar a este deporte durante 7 años, he aprendido también que la autoridad en un equipo no está en la voz más fuerte sino en la que de verdad es capaz de escuchar y leer la situación siempre, sabiendo apoyarse en las otras cuando es necesario. Si bien siempre he jugado más o menos con las mismas personas, hemos ido rotando de categorías, hemos jugado con las mayores y con las pequeñas y eso implica asumir cargos y roles diferentes en cada una de esas situaciones, y todos ellos igual de importantes.
En definitiva, el softbol no solo implica técnica física, sino que es un entrenamiento constante de la mente. Cada turno al bate en el que fallamos, cada lanzamiento malo y cada derrota en un partido nos enseña algo sobre la frustración y nos ayuda a construir esa barrera emocional de tolerancia al fallo y de autoconocimiento. En el aula esto está relacionado con la educación emocional, pudiendo identificar emociones y darles nombre; autorregulación, aprendiendo estrategias para calmarse (respirar, pedir tiempo, centrarse en animar al equipo para quitarte el foco de ti mismo…); y adaptabilidad, transformando el error en una oportunidad para aprender.
En mi caso, el softbol me ha enseñado que la cabeza se entrena y juega tanto como el brazo. He podido aprender que un mal turno al bate no me define como jugadora, igual que un mal examen no me define ni como alumna ni como persona. Lo realmente importante es cómo reaccionas frente a ello y siempre volver a intentarlo.
Para terminar me gustaría hacer un cierre un poco más personal. Después de 7 años he sido capaz de ver que el softbol no me ha formado como deportista sino como persona. He podido aprender que trabajar en equipo no va de compartir victorias o jugar en el mismo campo, sino que se trata de sostenernos en días malos. La gente de softbol siempre ha estado ahí para mí y siempre he podido contar con ellas para todo, para lo bueno y sobre todo para lo malo. Mis compañeras de equipo son mi familia, no siempre hemos estado en el mismo punto pero siempre hemos sabido cómo arreglar las cosas, porque al final del día nuestra amistad pesa más que un problema. Se que ellas siempre están cubriéndome, tanto dentro del campo si se me escapa un rolling como fuera de él. Es un sentimiento que me apena que haya gente que no llegue a sentir al no formar parte de un equipo.
Pero he aprendido que educar también es eso, es acompañar, corregir sin humillar, celebrar los logros del otro porque los consideras tan positivos como los tuyos propios, y acepta el error como algo que forma parte del proceso de aprendizaje
Si el aula fuera un campo de softbol aprenderíamos a lanzar sin dudar, a correr sin mirar la bola, confiando en tu entrenadora, y a no dejar de intentarlo siempre
Porque al final la educación es como el softbol, no gana el que mete mas carreras,, gana el que aprende a seguir jugando siempre.


Muchas gracias por compartir con nosotros tu pasión por este deporte :)
ResponderEliminarSe nota muchísimo cuándo a una persona le gusta mucho algo, gracias por darnos a conocer este deporte del cuál me imagino que al igual que yo, muchos no habíamos escuchado nada sobre él
ResponderEliminarMe encanta las entradas personales que a la vez nos enseñan tanto! Muy interesante, Helena!
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